Dos documentos publicados en los últimos meses pusieron el tema sobre la mesa con datos, en vez de intuiciones y trascendidos. El primero de ellos es un estudio de la Universidad Northwestern sobre el uso de IA en el Poder Judicial Federal de Estados Unidos. El segundo son las Directrices de la UNESCO para el uso de sistemas de IA en cortes y tribunales, publicadas el 3 de diciembre de 2025, el primer marco global de su tipo.
Leídos juntos, muestran la asimetría que define el momento: en los tribunales reales, la IA ya entró y avanza sola; en el plano regulatorio, recién están saliendo las primeras reglas y sin poder coercitivo de aplicación.
Lo que sabemos de Estados Unidos
El estudio Northwestern, dirigido por Daniel Linna (Pritzker School of Law) y VS Subrahmanian (McCormick School of Engineering), encuestó a 502 jueces federales seleccionados al azar entre jueces de quiebras, magistrados, jueces de distrito y de cortes de apelación. Respondieron 112, entre el 2 y el 19 de diciembre de 2025. Es el primer relevamiento aleatorio sobre el tema en el Poder Judicial Federal desde la aparición de ChatGPT en 2022.
Los números de uso:
- Más del 60% de los jueces federales ya usó al menos una herramienta de IA en su actividad judicial.
- 22,4% la usa una o más veces por semana.
- Usos principales: investigación jurídica (30%) y revisión documental (15,5%).
- Los asistentes y clerks usan la IA todavía más: 39,8% para investigación, 16,7% para revisión
- Herramientas relevadas: modelos generales (ChatGPT, Claude, Copilot, Gemini, Grok, Perplexity) y específicos para derecho (CoCounsel, Westlaw AI, Lexis+ AI, Vincent AI, Harvey, Legora)
Y los números que importan más, los del marco institucional:
- 45,5% de los jueces no recibió formación en IA de la administración de los tribunales
- 15,7% no sabe si esa formación siquiera existe
- 24,1% de los tribunales no tiene ninguna política sobre el uso de IA
- Otro 20% directamente la prohíbe, 17,6% la desaconseja sin prohibirla, 25,9% la permite y solo 7,4% la fomenta activamente
Daniel Linna lo resume así: “La IA está acá; no va a desaparecer. Se necesitan formación, buenas prácticas y políticas claras sobre cómo implementar la tecnología.”
El intento de la UNESCO de ordenar el debate
Mientras Northwestern medía la práctica, UNESCO trabajaba en el marco. El 3 de diciembre de 2025 publicó las “Directrices para el uso de sistemas de IA en cortes y tribunales”, un documento de 44 páginas que es el primer estándar global ético y operativo sobre el tema.
El proceso fue largo y representativo. Consultas con expertos de más de 160 países, participación de más de 36.000 operadores judiciales, una consulta pública en 2024 con aportes de 41 países y revisión externa de 20 jueces, académicos y especialistas técnicos.
El documento se apoya en 15 principios universales. Los que se conocen públicamente: transparencia, rendición de cuentas, supervisión humana, protección de derechos humanos, gobernanza con múltiples actores, seguridad de la información, auditabilidad y explicabilidad.
La regla de fondo que atraviesa todo el texto es una sola: la IA en los tribunales debe ser asistiva, nunca sustitutiva. La cita textual es directa: “todas las decisiones judiciales deben ser tomadas por jueces o juezas, no por sistemas automatizados.”
De ahí se derivan recomendaciones concretas: limitar la IA a funciones de apoyo, prohibir las evaluaciones automatizadas de credibilidad, exigir transparencia y auditabilidad de los sistemas, capacitación obligatoria para los jueces y mecanismos de supervisión independiente.
El dato que pone el resto en perspectiva es de la propia UNESCO, de su relevamiento 2024: solo el 9% de los operadores judiciales globales recibió alguna formación en IA, mientras el 44% ya la usa.
La distancia entre la práctica y el marco
Tres asimetrías que vale la pena mirar de cerca.
Primera. Estados Unidos tiene el Poder Judicial más sofisticado del planeta y aun así llegó a fines de 2025 con 24% de las cortes federales sin ninguna política sobre IA. No es un problema de recursos: es un problema de tiempo. Las herramientas avanzan más rápido que las instituciones que deben regularlas.
Segunda. UNESCO tiene el marco, pero las Directrices son recomendaciones. No hay obligaciones. Los países pueden adoptarlas, adoptarlas a medias o no adoptarlas en absoluto. El documento sirve como brújula, no como una ley.
Tercera. Si comparamos el 9% global de capacitación con el 45,5% de jueces federales sin capacitación en USA, el cuadro se invierte respecto del sentido común: los jueces que más usan IA están entre los menos formados, no entre los más. La intuición de que “donde más se usa, más se sabe” no aguanta los datos.
Argentina está en una posición intermedia. Hay movimiento institucional concreto: el Ministerio Público Fiscal lanzó en agosto de 2025 (Resolución PGN 14/2025) un relevamiento sobre uso de IA modelado directamente sobre la encuesta de UNESCO, con resultados todavía no publicados. Y el Ministerio de Justicia corrió un programa piloto de IA generativa con más de 5.000 miembros del Poder Judicial: 81% de valoración positiva, 77% de mejora en tareas complejas. Pero no hay todavía un estudio público comparable al de Northwestern en alcance, ni un marco nacional vinculante. Lo que sí hay son casos concretos: un fallo del STJ de Chubut que validó la IA como herramienta de redacción de sentencias y el TSJ porteño que acaba de licitar un sistema de IA por USD 550.000.
En San Juan, hay un reglamento de la Corte de Justicia para el uso de IA en los tribunales, de Octubre 2024 y tienen una plataforma propia interna (denominada JusticIA). En este sentido, han avanzado mucho y se los debe contar en las jurisdicciones más avanzadas. Pero no en todas las provincias tienen la misma suerte.
Dónde estamos parados
Como ya vimos a propósito de Jordi Nieva Fenoll, los jueces no redactan sus sentencias hace décadas. La IA es una capa más sobre un problema viejo, no una novedad absoluta. No hay que escandalizarse.
Pero los datos del estudio Northwestern y el marco de UNESCO ponen una pregunta sobre la mesa:
¿Cuál sería un marco razonable para que los jueces argentinos puedan usar IA con responsabilidad?
Tenemos la ventaja de poder mirar primero a los demás. ¿Vamos a usarla?
Escribime a nododelta@gmail.com.
Fuentes:
- Universidad Northwestern (Pritzker School of Law + McCormick School of Engineering), primer estudio aleatorio sobre uso de IA en el Poder Judicial federal de Estados Unidos (diciembre 2025). Cobertura en Infobae.
- UNESCO, Guidelines for the Use of AI Systems in Courts and Tribunals (3 de diciembre de 2025). PDF oficial en español.
- Ministerio Público Fiscal de la Nación, Programa de Inteligencia Artificial y relevamiento institucional sobre uso de IA (Resolución PGN 14/2025, encuesta lanzada el 11 de agosto de 2025).
- Ministerio de Justicia de la Nación, Resultados preliminares del Programa Piloto de Uso Estratégico y Responsable de IA Generativa en la Justicia argentina (abril 2025).
- Corte de Justicia de San Juan, Acuerdo General Nº 102/2024 (reglamento de uso de IA en tribunales) y Acuerdo General Nº 85/2025 (plataforma JusticIA).
- Tweet de Carlos Caro Coria con la cita original de Jordi Nieva Fenoll, comentada en Los jueces no redactan sus sentencias.





