Hasta ahora hablamos de la IA como algo que responde preguntas. Le preguntas, te responde. Le pedís que redacte, redacta. Vos le das instrucciones y ella ejecuta, pero solo lo que vos pedís, cuando vos pedís. Esto es un chatbot clásico, el comportamiento por defecto de todas las IAs que están dando vueltas por el mercado.
Un agente de IA es diferente. Es una IA que puede actuar de forma autónoma: navegar por internet, ejecutar código, enviar emails, leer archivos, encadenar tareas por su cuenta. Sin que vos estés ahí supervisando cada paso. Le das la orden inicial y arma un plan de acción que va a adaptando a medida que lo va ejecutando. Tiene errores y los corrige. Es una forma de ejecutar tareas multi-paso que requieren una complejidad grande.
La diferencia con un chatbot común
Un chatbot tradicional, incluyendo Claude o ChatGPT en su uso más básico, tiene una limitación: solo puede decirte cosas. Si le pedís que te busque información actualizada sobre una sentencia, te puede contar lo que sabe hasta su fecha de corte. No puede abrir una página web por su cuenta y traerte el resultado.
Un agente puede hacer eso. Puede navegar la web, entrar a un sistema con clave, leer el resultado, procesarlo y analizarlo y traerte la respuesta. O encadenar varias de esas acciones de forma autónoma. Puede armar flujos de trabajo que se van a repetir una y otra vez. Puede programar tareas para que se ejecuten a cierta hora. En pocas palabras, un agente puede hacer cualquier cosa que vos podés hacer en la PC.
Ejemplos concretos
Para que se entienda, algunos ejemplos de lo que puede hacer un agente:
Sin agente: Le pedís a la IA que redacte un email. Te da el texto. Vos lo editás, luego copiás, abrís el email, lo pegás, completás el destinatario y enviás.
Con agente: Le pedís que redacte y envíe el email a tal persona. Lo hace solo.
Sin agente: Le pedís a la IA que te resuma la jurisprudencia reciente sobre accidentes de tránsito con semáforo en rojo. Te da lo que sabe hasta su fecha de corte, con alta probabilidad de alucinación de antecedentes.
Con agente: Le pedís que busque en SAIJ las sentencias de los últimos seis meses sobre accidentes de tránsito con semáforo en rojo. El agente arma un plan en el que entra al SAIJ, hace una o varias búsquedas, descarga los fallos, los lee y te dé un resumen. Lo hace solo y con mínimo riesgo de alucinación porque tiene el contexto correcto (el resumen que armó desde la búsqueda)
La diferencia es que el agente puede hacer cosas en el tu PC que se transforma en cosas reales en el mundo, no solo generar texto.
Cómo uso yo un agente en el día a día
En mi trabajo de todos los días, estoy usando mucho Claude Cowork (solo disponible en planes pagos). Es un agente cuya ventaja más grande que tiene por ahora es la automatización de tareas, las que vos explicás usando lengiaje natural. Les pongo un ejemplo de lo que hice hace poco:
Me hice cargo de una cartera de 53 juicios de un día para el otro, varios de ellos con sentencias millonarias firmes. Solo me dieron un excel con carátulas y número de expediente. Ni el juzgado venía en el excel.
Usando cowork se le pidió a Claude que a) me arme una carpeta con cada uno, b) que los ingrese uno por uno en mi lex doctor y c) que arme los 53 escritos para tomar participación.
Luego los subí a mano ya que la MEV no se puede automatizar. Al darme participación, pude ver los 53 expedientes y una vez bajados en cada carpeta (como un PDF unificado) le pedi a Claude que los analice uno por uno y me dé dos informes, uno interno para mi uso y otro externo para mi cliente, que tiene un formato específico, logo, tipografía y colores especiales. Hay expedientes de 3000 fojas y 15 años de duración que analizó de forma impecable, con mínimas correcciones manuales por mi parte.
En todo esto invertí aproximadamente una semana, mientras por supuesto van pasando otras tareas del estudio, audiencias y otras cosas. Te puede multiplicar el laburo por 100 si sabés que comandos le tenés que dar. Sin la IA habría tardado un mes en leer todo.
Estoy armando un tutorial de Claude Cowork para abogados que voy a subir pronto, con ejemplos concretos de uso.
Lo que se viene y lo que tenemos:
Los agentes de IA pasaron de ser un concepto de laboratorio a productos reales en los últimos dos años. Ya existen herramientas comerciales que funcionan como agentes:
Claude con “computer use”: Anthropic lanzó la capacidad de que Claude controle una computadora: mueve el mouse, hace clic, escribe. Todavía está en etapas tempranas pero existe. También está Claude in Chrome que hace los mismos clicks que un usuario dentro de páginas web.
ChatGPT Agent Mode (antes conocido como Operator): OpenAI tiene un producto similar, donde la IA puede navegar por internet y completar formularios entre muchas otras tareas.
Perplexity Computer: Dale el control total de toda una PC a los agentes de la IA. Es el equivalente a otros productos virales como OpenClaw, ClaudeClaw, AgentHermes y muchos otros.
Agentes personalizados: con herramientas como Manus, n8n, Make o Zapier, se pueden armar flujos automáticos donde la IA toma decisiones y actúa sobre sistemas externos.
Los riesgos que vienen con esto
La autonomía de un agente también implica nuevos riesgos que hay que tener en cuenta:
Errores en cadena. Si el agente malinterpreta una instrucción al principio, todos los pasos siguientes pueden estar mal. En un chatbot, ves el error inmediatamente y corregís porque no sigue al próximo paso. En un agente, el error puede propagarse antes de que te des cuenta. Y los errores son caros en agentes que corren 24/7.
Acceso a sistemas sensibles. Un agente que puede leer y escribir en tus archivos, enviar emails o acceder a sistemas externos, inclusive con clave. Tiene más poder de daño si algo sale mal, ya sea por error o por un prompt mal construido. Hay que usarlos con cuidado y construirlos paso a paso.
Dificultad para auditar. ¿Qué hizo exactamente el agente? ¿Qué decisiones tomó? Es más difícil de revisar que una conversación de chat.
El ángulo del abogado: tres riesgos que no son negociables
Los riesgos de arriba aplican a cualquiera. Pero si sos abogado, hay tres frentes específicos que conviene tener mapeados antes de soltarle el mouse a un agente.
Secreto profesional. Cualquier agente que lea archivos de tu estudio, tus mails o tu carpeta de expedientes está accediendo a datos cubiertos por el secreto profesional. No es lo mismo pegarle un texto anonimizado a un chatbot que darle a un agente acceso a una carpeta entera. Antes de configurar un agente con permisos sobre archivos del estudio, hay que saber qué proveedor procesa los datos, dónde se almacenan y si quedan registros de entrenamiento. SIEMPRE es preferible usar modelos pagos y desactivar el “entrenamiento” o uso de datos para minimizar la exposición.
Responsabilidad profesional. Si un agente manda un escrito mal redactado con tu firma, presenta tarde un recurso o cita una jurisprudencia inventada, la responsabilidad sigue siendo del abogado, no del proveedor de IA. La regla práctica: bajo ningún concepto, ningún agente firma por vos. Todo lo que sale de tu estudio con tu matrícula tiene que pasar por tu lectura humana antes de salir al mundo real, sin excepciones. Esto vale doble cuando el agente puede ejecutar acciones irreversibles (enviar un mail, presentar un escrito, hacer un pago).
Supervisión humana obligatoria. En la práctica esto significa diseñar el agente para que pida confirmación antes de ejecutar pasos críticos. Lectura de documentos: libre. Análisis y propuesta de redacción: libre. Envío, presentación, modificación de archivos: ahí pedís un “OK” expreso y te haces cargo de las consecuencias. Es la diferencia entre un agente que te asiste y un agente que te suplanta.
Para qué sirve hoy en la práctica legal
En el uso cotidiano de un estudio jurídico en Argentina, los agentes todavía están en una etapa relativamente temprana. Pero ya hay casos de uso reales:
- Monitoreo automático de novedades en sistemas judiciales (en sistemas que lo soportan, como el PJN)
- Clasificación y resumen automático de documentos entrantes, mails, etc.
- Generación de reportes periódicos sobre el estado de expedientes.
Son automatizaciones que antes requerían programar o contratar un servicio especializado. Hoy se pueden armar con herramientas accesibles y, en algunos casos, sin código. Solo necesitas un abono a tu IA favorita.
Cómo empezar sin romperse la cabeza
No hace falta montar una infraestructura para probar un agente. Tres pasos razonables, en este orden:
- Familiarizate con la IA conversacional primero. Si todavía no usás Claude, Gemini o ChatGPT en tu trabajo cotidiano, no tiene sentido saltar a un agente. La intuición de “qué le pido y cómo se lo pido” se construye conversando. Se hace camino al andar.
- Probá un agente acotado a un solo dominio. Empezá por algo donde el daño potencial sea bajo: que te lea y resuma una carpeta de PDFs, que te organice notas, que te arme un índice. Nada con poder de envío externo ni de borrado.
- Recién después, agentes con acción. Cuando ya entendés cómo se comporta y qué tipo de errores comete, sumás permisos para que ejecute. Siempre con la supervisión que mencioné arriba.
Para el primer paso “agente con acción”, como les dije, estoy preparando un tutorial aparte sobre Claude Cowork, que es la forma en la que yo arranqué a usar Claude como agente real en mi propio sistema de notas y archivos del estudio. Cuando salga lo enlazo desde acá.
La conclusión
Jarvis en el mundo de Iron Man y los Avengers era ficción cuando apareció en el cine. Los agentes de IA no son ciencia ficción: existen hoy, y de a poco se están metiendo en el flujo de trabajo de quienes ya venían usando IA conversacional con cierta soltura.
Para la mayoría de los abogados que recién están entrando a esto, la recomendación sigue siendo la misma: dominar primero la IA que conversa, conocer sus límites, sacarle provecho real en tareas concretas. Los agentes vienen después, cuando ya tenés cancha. Y cuando llegan, conviene haberlos pensado de antemano desde el ángulo profesional: secreto, responsabilidad, supervisión. No son una decisión sencilla; son una decisión de práctica profesional.
¿Querés saber más sobre automatización y agentes de IA aplicados al trabajo legal? Escribime a nododelta@gmail.com.




