La semana pasada me crucé con un gráfico que compartió el investigador Steven Bartlett en LinkedIn en febrero pasado y que se hizo viral en los últimos días. Una visualización de puntitos que divide a la humanidad en cuatro categorías según el uso de IA. Lo miré, chequeé los números, y me hizo dejar de hacer lo que estaba haciendo. Cada cuadradito son 3.2 millones de personas en el mundo.

Los cuatro niveles de la IA
| Color | Quiénes son | % población | Personas |
|---|---|---|---|
| Gris | Nunca usó IA | ~83% | ~6.900 millones |
| Verde | Usuario ocasional (ChatGPT, Gemini, Claude) | ~16% | ~1.330 millones |
| Amarillo | Paga suscripción a alguna IA | ~0,8% | ~65 millones |
| Rojo | Usuario avanzado (código, agentes, integración profunda) | ~0,07% | ~6 millones |
Los números no son los del gráfico original (de fines de 2025): los recalculé con datos públicos de adopción a mediados de 2026 y son muy aproximados porque nadie sabe con precisión. La diferencia principal es que los niveles amarillo y rojo crecieron más rápido de lo que esa primera visualización mostraba. Pero la dirección es la misma y la conclusión también: la abrumadora mayoría del planeta nunca tuvo una conversación con una IA.
Lo que confirman los números frescos
Aunque ChatGPT tenga unos 900 millones de usuarios semanales y los modelos hayan llegado a todos los teléfonos, más de 8 de cada 10 personas en el mundo nunca interactuaron con una IA generativa de manera significativa. Falta de internet estable, de un smartphone o PC compatible, de electricidad confiable, barreras de idioma o de alfabetización: todo eso sigue pesando, y mucho.
Y la grieta entre “probé ChatGPT una vez” y “lo uso todos los días para trabajar” es enorme. Más grande de lo que el discurso público sugiere.
Dónde está el abogado argentino
Acá viene la parte que me importa: casi todos los abogados argentinos están en el nivel gris, siguen trabajando como siempre lo hicieron. Algunos curiosos ya se asomaron al verde: abrieron ChatGPT, pidieron un escrito, pegaron el resultado sin chequear, y posiblemente se hayan desilusionado. Otros las empiezan a usar seguido y van viendo las mejoras. Muy pocos pasaron al amarillo: pagar una suscripción y usar la herramienta como parte real del flujo de trabajo. Y rojos en derecho argentino hay literalmente un puñado en todo el país. Según la FACA, se calcula que hay 126.000 abogados en Argentina, por lo que los “rojos” en este gráfico serían menos de 100.
¿Será así? yo me considero como recién llegado al “círculo rojo” y todavía me queda mucho por aprender.
La curva de aprendizaje es alta y tarda en hacerse realidad; y los abogados, por su lenguaje, su miedo a equivocarse y su prestigio, somos de las profesiones que más tarda en moverse. En criollo, somos cuadrados y tradicionalistas. Esto debe cambiar.
Para qué sirve este blog
NodoDelta existe para acompañar ese avance, paso por paso. La transición más nítida es la de verde a amarillo: cuándo deja de alcanzar el plan gratuito y conviene pagar. Esa la conté en detalle en Conviene usar un plan pago de IA. Las otras dos: de gris a verde y de amarillo a rojo, son las que voy a seguir desarrollando en los próximos posts. Te pregunté en dónde de estabas en la escala (link a la nota). ¿Ya lo pensaste?
Esto es una carrera que recién empieza. Lento pero seguro. El profesional (de cualquier orientación) que se quede en gris uno o dos años más va a tener un problema serio para competir con el que ya está en amarillo hoy. La IA multiplica nuestro trabajo, es hora de hacerlo valer.
Conclusiones
Si el gráfico sirve para algo, es para mostrar que la conversación sobre IA todavía está empezando, especialmente en el derecho. La sensación de “todo el mundo ya la usa” que te dan las redes es muy sesgada, ya que afuera de esa burbuja, el panorama es muy distinto. Si querés ser del 1%, no te pierdas de mis posteos.
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