01 — Abrir con teoría, no con hechos
Empieza con digresiones abstractas en vez de la narrativa fáctica relevante.
02 — Esconder la idea principal
Dificultar la identificación de la tesis central por retrasar su exposición.
03 — Párrafos interminables
Estructuras oracionales complejas y extensas que saturan la lectura y diluyen la claridad.
04 — Mezclar hechos y derecho sin orden
Falta de separación clara entre la narración de los hechos y la fundamentación jurídica.
05 — Citas sin explicación
Insertar jurisprudencia o doctrina sin analizar su aplicación específica al caso.
06 — Argumentos repetidos
Insistir redundantemente en el mismo punto múltiples veces, sin agregar un valor persuasivo.
07 — Acumular demasiados argumentos
Los jueces retienen mejor argumentos concisos y directos.
08 — Lenguaje innecesariamente complejo
Uso de arcaísmos, términos técnicos innecesarios o una sintaxis enrevesada.
09 — No proponer la solución
Presentar el problema sin proponer claramente la resolución solicitada al juez.
10 — Ignorar al lector
Escribir para sí mismo o el cliente, olvidando que el destinatario final es el juzgador.
Nunca está de más recordar estos consejos para la mejor redacción de escritos judiciales, cualquiera sea la técnica que uses, siempre hay que tenerlos en consideración.
Vienen de un tuit de Jesús Reolid, profesor de derecho tributario español y dominicano. Lo publicó en https://x.com/JReolid/status/2033398435945026027. Viene acompañado de esta infografía, todo el mérito y crédito para él:






[…] Si el juez tiene que buscar tu argumento, ya perdiste medio caso — Sobre el oficio de escribir escritos legibles. Antes y después de la IA. […]