La IA es tan buena como las instrucciones que le das. No es magia —es una herramienta que responde a lo que le pedís. Si le pedís bien, te da resultados útiles. Si le pedís mal, te da respuestas genéricas que no sirven para nada.
Hay un principio clásico de la informática que aplica acá de forma directa: “garbage in, garbage out” (entra basura, sale basura).
Esto quiere decir que si le das basura a la IA —una pregunta vaga, sin contexto, sin objetivo claro— te devuelve basura. No porque sea una mala herramienta, sino porque es exactamente eso: una herramienta que trabaja con lo que le das. La calidad de la respuesta depende, en gran medida, de la calidad de la instrucción.
Aprender a escribir buenos prompts no requiere saber programar. Requiere aprender a ser claro con lo que querés. Hay que pensar un poco antes de escribirle a la IA, al igual que al hablar con un humano.
Este artículo es útil para cualquier IA que uses, sentite libre de robar cualquier prompt o sugerencia que veas aquí.
Qué es un prompt
Un prompt es simplemente la instrucción o pregunta que le escribís a la IA. Todo lo que escribís en el chat —desde “hola” hasta un texto de tres párrafos con contexto detallado— es un prompt. La traducción más exacta de prompt es “inmediato” pero en el contexto de la IA es mejor traducirlo como pedido.
La diferencia entre un prompt malo y uno bueno puede ser la diferencia entre una respuesta inútil y una que te ahorra dos horas de trabajo.
Los errores más comunes
Ser demasiado vago. “Ayudame con este contrato” no le dice nada a la IA. ¿Querés que lo revise en busca de errores? ¿Que lo resuma? ¿Que identifique cláusulas riesgosas? ¿Que lo reescriba en lenguaje más simple? La IA no es adivina: elige una interpretación y avanza. Casi siempre elige la más genérica.
No dar contexto. La IA no sabe quién sos, qué tipo de caso es, qué ya probaste o qué resultado necesitás. Si no se lo decís, va a inventar un contexto genérico. “Tengo un cliente empleado en el sector público bonaerense, despedido sin causa, con 15 años de antigüedad” es un punto de partida infinitamente mejor que nada.
Pegar el documento entero sin instrucciones. Copiar 40 páginas de contrato y escribir “qué pensás de esto” es el equivalente a tirar una pila de expedientes en el escritorio de un colega sin decirle para qué los necesitás. La IA va a leerlo todo, pero sin un objetivo claro, la respuesta va a ser superficial.
Pedir todo junto. “Resumí esto, corregí el estilo y decime si hay problemas legales” en un solo mensaje generalmente produce una respuesta que hace todo más o menos y nada muy bien. Mejor ir de a una tarea a la vez, o al menos ordenarlas con claridad. Esto es especialmente útil con los modelos gratuitos, que están entrenados para responder rápido y de forma superficial para evitar costes a la empresa de IA.
La estructura de un buen prompt
No hay una fórmula única, pero hay componentes que casi siempre mejoran el resultado:
1. Rol — Decile a la IA qué papel tiene en esta conversación.
“Actuá como un abogado laboralista, revisando un contrato de trabajo.”
2. Contexto — Explicá la situación.
“Tengo un cliente que firmó un contrato con una cláusula de no competencia de 2 años.”
3. Tarea específica — Decile exactamente qué querés.
“Identificá si esa cláusula es válida según la legislación laboral argentina y qué riesgos tiene para el trabajador.”
4. Formato de salida (opcional pero útil) — Decile cómo querés que te responda.
“Respondé en tres secciones: validez legal, riesgos para el cliente, y recomendación. Armá un documento de Word con todo lo pedido y las respuestas.”
Podés pedir bullet points, párrafos, una tabla comparativa, un borrador listo para usar, o una respuesta de no más de tres oraciones. Cuanto más específico seas con el formato, menos edición vas a tener que hacer después.
Combinado:
“Actuá como un abogado laboralista argentino. Tengo un cliente que firmó un contrato con una cláusula de no competencia de 2 años post-empleo. Identificá si esa cláusula es válida según la legislación laboral argentina y qué riesgos tiene para el trabajador. Respondé en tres secciones: validez legal, riesgos para el cliente, y recomendación. Armá un documento de Word con todo lo pedido y las respuestas”
La diferencia con “ayudame con este contrato” es abismal.
Prompts útiles para abogados
Algunos que uso seguido, adaptables a cada situación:
Para revisar un documento:
“Revisá el siguiente [contrato/escrito/resolución] e identificá: (1) inconsistencias internas, (2) cláusulas que podrían ser problemáticas para [la parte actora/el empleador/mi cliente], (3) cualquier punto que requiera verificación con la normativa vigente.”
Para resumir sentencias o expedientes:
“Resumí esta sentencia en tres partes: hechos relevantes, argumentos del tribunal, y doctrina aplicada. Al final, indicá en una oración qué precedente establece.”
Para redactar:
“Redactá un borrador de [tipo de escrito] en el estilo formal del derecho argentino. Los hechos son los siguientes: [hechos]. El fundamento jurídico es [artículo o doctrina]. El destinatario es [juez/empleador/organismo].”
Para explicar algo complejo:
“Explicá [concepto jurídico o técnico] como si se lo estuvieras explicando a un cliente sin formación legal. Usá un ejemplo concreto.”
El prompt no es una sola oportunidad
La IA no es un buscador donde escribís una vez y aceptás el resultado. Es una conversación. Armás tantas conversaciones como necesites, no es bueno seguir una sola conversación ad infinitum. Si la primera respuesta no es lo que necesitabas, podés:
- Pedir que lo reformule: “Está bien, pero hacé la sección de riesgos más específica.”
- Agregar contexto que faltaba: “Me olvidé de decirte que el cliente ya dejó la empresa.”
- Cambiar el enfoque: “En vez de eso, enfocate solo en los argumentos que favorecen al trabajador.”
Iterar es parte del proceso. Los mejores resultados casi nunca vienen del primer mensaje.
Una advertencia importante
Un prompt bien construido no garantiza que la respuesta sea correcta. La IA puede alucinar información legal —inventar artículos, citar fallos que no existen, malinterpretar doctrina— independientemente de cuán bueno sea el prompt.
Lo que hace especialmente riesgoso este error en derecho es que la respuesta suena correcta y autoritativa. La IA no duda, no aclara que está inventando, no pone signos de pregunta. Si te cita el artículo 245 de la LCT, existe. Si te inventa el artículo 219 bis (inexistente), también lo va a citar con la misma seguridad.
La diferencia solo la notás si vas a verificar, lo que hoy por hoy es obligatorio e inexcusable.
Regla práctica: cualquier norma, fallo o dato concreto que la IA mencione, verificalo en la fuente antes de usarlo en un escrito o dárselo a un cliente. El “garbage in, garbage out” aplica también al revés: una respuesta de la IA de mala calidad que no revisás, se convierte en tu trabajo profesional y es tu matrícula y tu buen nombre el que está en juego.
Usá las respuestas de la IA como punto de partida, no como producto final. El criterio profesional sigue siendo tuyo.
¿Tenés un caso donde no sabés cómo pedirle a la IA lo que necesitás? ¿Una anécdota sobre los prompts? Escribime a nododelta@gmail.com.





